domingo, 25 de octubre de 2009

Dímelo al oído...




En una fiesta

Alguna vez nos había gustado el mismo hombre. Ahora daba risa y además Telma estaba demasiado borracha; no podía ni caminar para ir al baño, había que llevarla y la llevé. Quítame los calzones me pedía, colgada de mi cuello. Las carcajadas casi nos ahogaban, fulminamos de risa no sé cuántos años de solemnidad y la senté en el wáter. Ven, dame un beso, quiero sentir a todos tus amantes en mi boca, te comparto los míos y vamos a reírnos hasta que nos cansemos y vamos a frotarnos esta humedad del sexo, así, aunque no sintamos nada, porque al cabo todo es un simulacro y apúrate que allí afuera se mueren los invitados por saber cuál es la risa.


relato corto de Iliana Godoy

1 comentario:

Cabra Montesa dijo...

mucho alcohol, cuerpos calientes y la intimidad del baño...
Cuantas risas, cuanta humedad y cuantos suspisos...